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Siglo XXI

Leyes actualizadas al nuevo siglo

La sociedad evoluciona, se transforma, necesita nuevos requisitos… y todo esto se traduce en cambios que la ley, para no ser menos, también tiene que aceptar y asimilar, puesto que una de sus propiedades es servir de guía de la vida cotidiana de los que conforman de una sociedad, intentando en lo posible mejorar las circunstancias que los rodean. Por eso, la ley no es algo estático, tiene que adaptarse para poder dar las respuestas que se necesiten en cada momento de la historia del ser humano.

Sin embargo, otra de sus propiedades, como ya vimos en el Derecho Romano, es la naturaleza acumulativa, o al menos eso suele ser en la mayoría de los estados de derecho y sus documentos legislativos. Es decir, se suelen modificar leyes que ya están escritas y consensuadas, mucho más fácil que arrancar una nueva, si ya tenemos una base legal que realmente funciona. Como digo, esto es así en la gran mayoría de estados actuales, y por eso nos encontramos con leyes que tiene su origen en siglos anteriores y que en esencia siguen vigentes en nuestros días.

Ah, pero ¿qué pasa cuando nos encontramos ante un ámbito nuevo, en el que sociedades anteriores no se han visto envueltas, y ni siquiera hubieran pensado que pudieran existir un día? Pues la prueba de fuego la tenemos en la actualidad, con ese espacio libre y sin control que se ha convertido internet. Y más aún, con uno de sus productos estrellas, uno que tiene un consumo máximo por millones de internautas, y que sigue atrayendo usuarios sin cesar: la pornografía.

El porno gratis en la web se ha convertido en uno de los grandes problemas de la red, dado su fácil acceso, su gratuidad y su casi impunidad a la hora de aparecer en miles de manera sin casi darnos cuenta. Cientos de miles de webs se dedican a distribuir y mostrar videos y fotos porno de manera gratuita y sin límites, y ante la aparición de ciertas afecciones como la adicción al porno y ciertas actividades ilícitas relacionadas con él, se abrió un panorama en el que era necesario hacer un marco legislativo, y no sólo en lo que se refería al contenido para adultos, sino también otros ámbitos como la propiedad intelectual.

¿Y cuáles serán las leyes que cambiarán el porno en internet? Bueno, pues lo primero que se busca es asegurarse de la mayoría de edad de los usuarios, que por ahora no está muy controlado que se diga, más allá de una simple declaración a la entrada de algunos sitios web. Claro que la cosa es complicada, aquí se entra en contradicción con la protección de datos, no sabiendo qué prima más, o aún sabiéndolo, cómo esquivar una cosa para salvaguardar la otra. Este tema se ha convertido en un verdadero mantra últimamente, ya ves que muchos países del mundo han cambiado sus leyes sobre privacidad, sobre todo después de ciertos fiascos con las redes sociales que todos conocemos. Muchos han modificado sus legislaciones a este respecto, introduciendo nuevas claúsulas para proteger a sus ciudadanos.

Otro reto es intentar que el acceso al porno no sea tan ilimitado ni tan cómodo, y para ello se están poniendo ciertas barreras, por supuesto respaldadas por nuevas leyes también en este caso. Como ves, es casi imposible tirar de las normas ya establecidas para intentar controlar el ciberespacio, así que claramente estamos ante una nueva era legislativa forzada. No sé si es muy justo que hayamos usado la excusa de la pornografía para intentar poner algunos vetos que, realmente, sí que son necesarios en la red de redes; pero eso no quita que realmente habrá que inventar una forma de regular este fenómeno.

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